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La Bolsa de Comercio de Rosario fue fundada el 18 de agosto de 1884, como una asociación civil sin fines de lucro, forma jurídica que conserva en la actualidad. Comenzó su actividad ofreciendo sus instalaciones para el desarrollo de mercados de concentración que favorecieran la confrontación de la oferta y la demanda de productos en general y posibilitaran una mayor transparencia en los precios.
Al fundarse la Bolsa, el comercio de productos agrícolas ya estaba organizado en la República Argentina, razón por la cual la concentración de operaciones de compraventa de la institución se fue dando en forma paulatina. En ese sentido, cabe hacer notar que en 1878 se llevó a cabo la primera exportación organizada de cereales desde nuestro país; consistió en una venta de trigo a Glasgow (Escocia) que se embarcó precisamente en Rosario.
En 1893 se dispone la creación de una Comisión Arbitral de Cereales en el seno de la Bolsa, que en el año 1899 pasa a denominarse Cámara Arbitral, a la que se asignó amplias funciones en cuanto a la formación de los estándares de negociación, redacción de los boletos de compraventa, fijación de los precios corrientes diarios y, fundamentalmente, la actuación como "amigable componedor" para dirimir las cuestiones comerciales que se suscitaran. A pesar de todo, el sistema de operar no requirió entonces y hasta algunos años después de la existencia de un organismo para la liquidación y garantía de los negocios.
A comienzos del corriente siglo, nuestro país ya se caracterizaba como netamente agroexportador, sosteniendo una economía abierta en todos sus órdenes y alcanzando volúmenes cada vez más significativos en sus cosechas, lo que fue motivando la necesidad de perfeccionar sus sistemas de comercialización.
Era insuficiente entonces la sola posibilidad de operar con mercadería disponible en el mercado "spot". No bastaba la capacidad de almacenamiento, ni su costo permitía la protección adecuada del valor de los productos por parte de los vendedores difiriendo su venta en el tiempo. Tampoco los riesgos de precios típicos de un mercado de granos, con sus frecuentes altibajos, podían se atemperados como no fuera mediante la implementación de mercados que permitieran efectuar coberturas de precios a través de sus compras o ventas futuras que hicieran factible minimizar pérdidas por transacciones en el mercado físico, al tiempo que dotara a tales negocios de la debida seguridad en cuanto a su cumplimiento.
En estas circunstancias, se crea el 19 de noviembre de 1909 el Mercado General de Productos Nacionales del Rosario de Santa Fe, antecesor del actual Mercado a Término de Rosario S.A. El objeto fundamental de la sociedad fue liquidar y garantizar los contratos al contado y a plazos de compraventa de cereales y oleaginosos que se realizaran en sus ruedas oficiales. A partir de su creación el recinto de la Bolsa pasa a ser teatro de las operaciones cerealistas más importantes del país, no sólo en negocios a término sino también en operaciones de mercado abierto.
En el desenvolvimiento de su actividad, durante las primeras décadas de existencia, el Mercado a Término de Rosario cumplió sobradamente los objetivos propuestos, lo que se evidenció en las elevadas cifras alcanzadas en cuanto a volumen y monto de transacciones. Esta fluidez operativa otorgó a la sociedad significación mundial frente a otros mercados florecientes. Por ello, en esa época Rosario fue bautizada como la "Chicago Argentina".
En esos años, Argentina era el primer productor y exportador mundial de lino y el segundo productor de maíz después de EE.UU. y el principal exportador de dicho grano. Asimismo, participaba con el 25% del comercio internacional de trigo. Por tales motivos, los mercados cerealeros y de oleaginosos argentinos eran fijadores de precios a nivel mundial y las cotizaciones del Mercado a Término de Rosario eran rectoras en los valores de maíz y lino al punto que eran consultados sus precios antes de la apertura del Chicago Board of Trade.
El fenómeno de la creciente intervención estatal en la economía nacional que se produjo desde mediados de la década del 30 en Argentina, afectó sensiblemente la actividad del Mercado a Término. Durante los años 1946-55 se dispuso el monopolio total de la compra de granos por parte del Estado Nacional, determinando el cese de todas las operaciones libres en bolsas, entre ellas, desde luego, las transacciones de futuro.
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